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Web Algeciras

Google y clientes

Por qué tu negocio no aparece en Google (y el de al lado sí)

Por Pablo Núñez · · 5 min de lectura

Buscas tu propio negocio en Google. No por vanidad, por comprobar. Escribes lo que vendes y el pueblo donde estás, y aparece el de la esquina, el del polígono de al lado, uno que ni conoces. Tú no apareces, o apareces en la página que ya no mira nadie.

Te preguntas qué ha hecho él que no hayas hecho tú.

La respuesta casi nunca es una sola cosa. Llevo tiempo mirando cómo aparecen en Google negocios de Algeciras, La Línea, Los Barrios, San Roque, Tarifa, Castellar y Jimena, y casi siempre es una combinación de dos o tres causas, no una. Te las cuento una por una para que sepas cuál es la tuya.

1. No tienes ficha de Google, o la tienes floja

Empiezo por la más conocida porque hay que nombrarla, aunque no le voy a dedicar el artículo entero: ya escribí una guía completa, paso a paso, sobre cómo hacer que tu negocio salga en el mapa de Google. Si no tienes esa ficha, o la tienes sin verificar, sin fotos o con el horario de hace dos años, empieza por ahí. Sin eso ya partes en desventaja, hagas lo que hagas después.

Pero aquí viene lo importante de este artículo: conozco negocios con la ficha perfecta que siguen sin aparecer cuando alguien busca lo que venden en vez de su nombre. Ahí es donde entran las siguientes causas, y son las que casi nadie te cuenta.

2. No tienes página web, así que Google no tiene nada que enseñar

La ficha de Google es un espacio pequeño: nombre, dirección, teléfono, un par de fotos, poco más. Cuando alguien busca tu negocio por su nombre, con eso puede bastar.

Pero la mayoría de la gente no busca así. Busca “taller cerca de mí”, “clínica dental Algeciras” o “tienda de ropa infantil San Roque”. Ahí Google necesita algo con texto que le explique quién eres, qué haces y dónde, y lo compare con lo que ha escrito el negocio de al lado. Si tú no tienes una página propia con eso escrito, Google no tiene de dónde sacarlo. No es que te ponga por detrás: es que no tiene nada tuyo que enseñar para esa búsqueda.

Esto explica un caso muy concreto que veo en la comarca: negocios con una ficha de Google impecable, con reseñas buenas y fotos cuidadas, que solo aparecen cuando alguien escribe su nombre exacto. En cuanto la búsqueda es por lo que venden, desaparecen, porque no hay ninguna página en internet que lo diga con esas palabras.

3. Tienes web, pero Google no puede leerla

Esta es la que más sorprende. Hay negocios de la zona con una web bonita, hecha con cariño, que Google apenas ve.

Pasa por varios motivos que se repiten:

  • Todo el texto está metido en una foto o un PDF. Una carta de restaurante fotografiada, un cartel con los servicios escaneado. Para el ojo humano se lee perfectamente. Para Google, es una imagen sin palabras: no sabe qué platos tienes ni qué servicios ofreces.
  • La web nunca dice dónde estás. Hay páginas que hablan del negocio entero sin mencionar ni una vez el pueblo. Si tu texto nunca dice “Los Barrios” o “Tarifa”, Google no puede asociarte a esa búsqueda por mucho que tu local esté allí.
  • Es una plantilla genérica sin nada propio. Cuando el texto de tu web es el mismo que trae la plantilla de serie, sin adaptar, no hay nada que te distinga del resto de negocios que usaron la misma plantilla.

4. En internet no todos dicen lo mismo de tu negocio

Esta es de las que más veo y de las que menos se nota desde dentro. Un negocio que se cambió de local hace unos años puede acabar con tres direcciones distintas circulando por internet: la que puso un directorio en su día, la que sigue en su Facebook, y la de su ficha de Google, que nadie tocó al mudarse. Ninguna de las tres es mentira. Son tres momentos distintos del negocio, y nadie ha ido cerrando el círculo.

Google cruza esos datos —nombre, dirección, teléfono— de todos los sitios donde apareces para decidir cuánto se fía de ti. Cuando no coinciden, no siempre sabe cuál es la buena, y esa duda se paga en el puesto que te da. Lo mismo pasa con el teléfono: si en tu web pone un número y en tu ficha otro distinto, es una señal más de que algo no cuadra.

Esto no se arregla en un sitio. Se arregla revisando todos los sitios donde aparece tu negocio —web, ficha, redes, directorios antiguos— y dejando en todos exactamente el mismo nombre, la misma dirección y el mismo teléfono.

5. Todo está ahí, pero lleva un año sin moverse

La última causa es la más simple y la más fácil de ignorar: tener web y ficha, las dos bien montadas, y no tocarlas nunca más. Un negocio que actualiza precios, añade una foto de vez en cuando o cuenta algo nuevo manda una señal distinta de un negocio que dejó su web tal cual el día que se la entregaron, hace tres años. No hace falta un cambio a la semana, pero sí que se note que hay alguien detrás.

Cómo saber cuál es tu caso

Antes de hacer nada, comprueba estas cuatro cosas, con calma, un día que tengas diez minutos:

  1. Busca tu negocio por su nombre en Google. ¿Sale la ficha, y está bien?
  2. Busca lo que vendes junto con tu pueblo, como lo escribiría un cliente. ¿Sale algo tuyo, aunque sea en la segunda página?
  3. Entra en tu web y lee el texto tal cual está. ¿Dice en algún sitio dónde estás y qué haces, con palabras normales, no solo en fotos?
  4. Compara el nombre, la dirección y el teléfono de tu web, tu ficha y tus redes. ¿Coinciden exactamente?

Con esas cuatro respuestas ya sabes en cuál de las cinco causas estás. Puede que sea solo una. Lo normal, por lo que veo en la comarca, es que sean dos o tres a la vez.

Si quieres, te echo un vistazo a cómo aparece hoy tu negocio en Google y te digo cuál de estas cinco causas es la tuya, aunque después no trabajes conmigo.

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