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Web Algeciras

Google y clientes

La ficha de tu negocio en Google no la creaste tú

Por Pablo Núñez · · 6 min de lectura

Buscas tu negocio en Google, pulsas en “¿Eres el propietario de esta empresa?” y la respuesta es que no, que ya tiene dueño. Y tú llevas diez años detrás del mostrador.

Pasa más de lo que la gente cuenta, y suele descubrirse por sorpresa: quieres cambiar un horario, subir una foto o contestar una reseña mala, y Google te dice que esa ficha ya la gestiona otra cuenta. No la tuya.

Te explico por qué pasa y cómo se recupera, con los pasos reales que he seguido antes en negocios de la comarca que se encontraron con lo mismo.

Por qué la ficha no es tuya aunque el negocio sí

Hay varios caminos, y todos son más comunes de lo que parece:

Google la creó sola. El buscador arma fichas automáticamente a partir de datos que encuentra por ahí: un directorio antiguo, una mención en otra web, un dato del catastro. Nadie la “creó” a propósito, y sin embargo alguien puede haberla reclamado sin ser tú, simplemente porque llegó antes.

La montó un empleado que ya no está. Es el caso más frecuente en negocios familiares de la comarca: hace años, alguien de confianza (un hijo, un empleado, un sobrino que “entendía de esto”) creó la ficha con su cuenta personal de Google. Ese empleado se fue, cambió de trabajo o simplemente se perdió el contacto, y la ficha se quedó atada a un correo que ya no controla nadie del negocio.

El negocio cambió de manos y la ficha no. Si compraste un negocio ya existente —un bar con traspaso, una tienda que llevaba el nombre de otro dueño—, es habitual que la ficha de Google siga a nombre de la persona anterior. El negocio es tuyo desde el día de la firma. La ficha, en Google, sigue siendo de quien la creó.

Hay una ficha duplicada. A veces no es que alguien tenga “la tuya”: es que existen dos fichas del mismo negocio, una que gestionas tú y otra más antigua que sigue apareciendo en el mapa con datos viejos. Google no siempre las fusiona solo.

En cualquiera de los cuatro casos, el negocio es tuyo. La ficha, hasta que la reclames, no.

Paso 1: comprueba qué tipo de caso tienes

Antes de pedir nada, busca tu negocio por su nombre exacto en Google, desde el móvil y desde el ordenador. Mira con calma:

  1. ¿Aparece una sola ficha o más de una? Si ves tu negocio repetido con datos distintos (una dirección antigua, un teléfono que ya no usas), es el caso de la ficha duplicada.
  2. ¿La ficha que sale tiene datos razonablemente correctos? Si sí, probablemente alguien la creó de buena fe hace tiempo y simplemente ya no tiene relación con el negocio.
  3. ¿Puedes entrar en la ficha con alguna cuenta de Google del negocio? Prueba con cualquier correo que se haya usado alguna vez para el negocio, aunque lleve años sin tocarse. A veces la contraseña está apuntada en algún sitio y el acceso sigue vivo.

Con esto ya sabes si vas a pedir acceso a una ficha existente o si vas a tener que fusionar dos.

Paso 2: solicita acceso a la ficha

Este es el camino normal cuando la ficha existe y la gestiona otra persona, aunque ya no tenga relación con el negocio. Se hace así:

  1. Busca el negocio en Google y entra en la ficha.
  2. Baja hasta el apartado que dice algo como “Reclamar este perfil de empresa” o “Solicitar acceso al propietario”.
  3. Google manda una notificación a la cuenta que gestiona la ficha ahora mismo, avisando de que alguien ha pedido acceso.
  4. Esa persona tiene unos días para responder. Si contesta y te da acceso, listo: ya la gestionas tú.
  5. Si no contesta en el plazo que marca Google (o si sabes que esa persona ya no tiene manera de recibir el aviso, porque el correo está muerto), Google ofrece un camino alternativo para verificar que el negocio es tuyo de verdad: normalmente te pide documentación del negocio o repetir el proceso de verificación desde cero, como si la ficha no existiera.

Esta segunda vía es más lenta, pero funciona. La he tenido que usar antes en negocios de la comarca donde quien creó la ficha llevaba años sin trabajar allí y era imposible localizarlo para pedirle el acceso por las buenas.

Paso 3: si hay fichas duplicadas

Cuando el problema es que hay dos fichas del mismo negocio, el objetivo no es reclamar la vieja: es que desaparezca y solo quede una, la buena.

Dentro de la ficha que sí gestionas, hay una opción para marcar un duplicado y pedir que se combine con el original. Si no tienes acceso a ninguna de las dos, se reporta igualmente desde la opción de sugerir una edición, marcando esa ficha como cerrada o duplicada.

Esto tarda. No es un cambio instantáneo, porque Google revisa cada caso antes de fusionar o cerrar una ficha. Pero mientras tanto, esa ficha vieja sigue confundiendo a quien te busca, con un teléfono o una dirección que ya no son los tuyos, así que merece la pena empezar el trámite cuanto antes en vez de dejarlo para más adelante.

Lo que no debes hacer

No crees una segunda ficha nueva “para no esperar”. Es la tentación más habitual y la que peor sale: acabas con tres fichas en vez de dos, y el lío es mayor. Reclama o fusiona la que ya existe, aunque tarde más.

No dejes la ficha reclamada a nombre de una cuenta personal de otra persona, “total ya funciona”. El problema vuelve a aparecer en cuanto esa persona cambie de correo, se olvide de la contraseña o deje el negocio. La ficha de empresa debería estar en una cuenta de Google que controle el propio negocio, no una persona concreta, por la misma razón que no conviene tener el correo del negocio en el Gmail personal de nadie.

No ignores el aviso de “conflicto de propiedad” si te llega a ti. Si un día recibes tú la notificación de que alguien está pidiendo acceso a una ficha que gestionas, y ese alguien es de verdad el dueño actual del negocio, respóndele. Quedarse callado solo alarga el proceso para los dos lados.

Qué puedes hacer hoy

Busca tu negocio en Google ahora mismo, desde el móvil, y comprueba las tres preguntas del paso 1: si hay una ficha o varias, si los datos son correctos, y si puedes entrar con alguna cuenta que hayas usado antes. Con esas tres respuestas ya sabes si tu caso es reclamar acceso o fusionar duplicados.

Si prefieres que le eche un vistazo yo, mándame el nombre de tu negocio y te digo qué está pasando con tu ficha y qué camino te toca seguir, aunque después no trabajemos juntos.

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