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Web Algeciras

Errores que veo

Por debajo de 600 euros no es una web, es una plantilla

Por Pablo Núñez · · 5 min de lectura

Hay un número que se repite en casi todas las guías de precios de páginas web que puedas encontrar: por debajo de 600 euros, lo que hay no es una web hecha para tu negocio. Es una plantilla con tu logo pegado encima.

No lo digo yo para vender más caro. Lo dicen las propias guías del sector, las que comparan precios entre agencias y freelancers de toda España. Y tiene sentido si te paras a pensar en las horas reales que hacen falta para escribir tus textos, montar tu ficha de Google y dejar algo que funcione bien en el móvil. Eso no sale gratis ni casi.

El problema es que muchos negocios de la comarca no saben distinguir una cosa de la otra hasta que ya han pagado.

Qué es exactamente una plantilla

Una plantilla es un diseño ya hecho, pensado para servir a miles de negocios distintos, con un hueco donde meter tu nombre, tu logo y un par de fotos. Existen webs que se montan en una tarde a partir de una de estas plantillas, y el resultado se ve razonablemente bien a primera vista.

El problema no se nota el primer día. Se nota más adelante, y de varias formas:

Los textos son genéricos. “Ofrecemos un servicio de calidad con años de experiencia” podría estar en la web de un taller de Algeciras o en la de una peluquería de Zaragoza. No dice nada de tu negocio en concreto, y Google tampoco entiende de qué trata tu página si el texto no lo explica con claridad.

No está pensada para salir en Google. Una plantilla suele traer título y descripción por defecto, muchas veces en inglés o sin editar. Eso es justo lo que Google lee para decidir cuándo enseñarte. Si ese campo dice “Bienvenido a mi sitio web” en lugar de a qué te dedicas y en qué pueblo estás, ya has perdido antes de empezar.

Carga más lento de lo que parece. Las plantillas suelen venir cargadas de funciones que no vas a usar nunca: sliders, animaciones, integraciones con servicios que no tienes. Todo eso pesa, y un cliente que abre tu web desde el móvil en la calle no espera diez segundos a que cargue.

No incluye la ficha de Google. Casi ninguna plantilla trae configurada la ficha de empresa que hace que aparezcas en el mapa cuando alguien busca cerca. Eso hay que hacerlo aparte, y si nadie te lo dice, simplemente no está.

El dominio no siempre queda a tu nombre. Este es el que más disgustos da. Hay quien monta la web con una cuenta que no es la tuya. El día que quieres cambiar de proveedor o simplemente irte, descubres que no puedes llevarte tu propia dirección.

Por qué sale tan barata entonces

Porque el trabajo real que hace falta para evitar todo lo anterior no está. No hay nadie escribiendo tus textos pensando en tu negocio. No hay nadie configurando la ficha de Google. No hay nadie comprobando que carga rápido en un móvil viejo con poca cobertura, que es como la va a abrir buena parte de tus clientes en la comarca.

Lo que compras por 150 o 300 euros es una plantilla ya hecha y un par de horas de alguien rellenándola con tus datos. Eso es honesto si se vende como lo que es. El problema es cuando se vende como “tu página web profesional” sin más explicación.

No hace falta irse al otro extremo

Ojo, porque el error contrario también existe: hay agencias que cobran 3.000 o 4.000 euros por lo mismo que cualquiera necesita para un negocio pequeño, con la excusa de un “diseño premium” que en la práctica no cambia nada para el cliente que llega buscando tu horario y tu teléfono.

Un negocio pequeño de la comarca, un taller, una tienda, una clínica, no necesita programación a medida, ni un sistema complejo por detrás, ni un diseñador que le dedique tres semanas a decidir el tono exacto de un color. Necesita una web rápida, con su información real, que salga bien en Google y que un cliente pueda usar desde el móvil sin complicarse.

Ese punto medio existe y tiene un precio bastante más cerrado de lo que sugieren esos rangos de “de 800 a 3.500 euros” que se repiten en todas partes.

Lo que sí tiene que llevar una web, aunque sea sencilla

Da igual a quién se la encargues, esto tendría que estar siempre, y es lo que marca la diferencia real con una plantilla:

  • Textos escritos pensando en tu negocio concreto, no genéricos.
  • Título y descripción configurados para que Google entienda de qué trata cada página.
  • La ficha de empresa en Google creada o revisada, con categoría, horario y zona correctos.
  • Carga rápida en el móvil, sin funciones de más que no usas.
  • El dominio a tu nombre, no al de quien te la hizo.
  • Botón de WhatsApp o de llamada visible, no escondido en un menú.

Si alguien te ofrece una web por menos de 600 euros, no pasa nada, pero pregunta directamente qué de esa lista incluye. Muchas veces la respuesta aclara enseguida si es una web de verdad o una plantilla con tu nombre puesto.

Lo que puedes hacer hoy

Si ya tienes una web y no sabes en qué grupo cae, hay una comprobación rápida y gratis: busca tu propio negocio en Google desde el móvil, en modo incógnito. Mira qué título y qué descripción salen debajo del enlace, y si en la página aparece tu horario, tu zona y una forma clara de contactarte. Si lo que ves es genérico o falta algo de eso, ya tienes la respuesta.

Si estás valorando hacerte una y quieres saber en qué tramo caes de verdad, cuéntame qué tienes ahora y qué necesitas. Te lo digo con cifras cerradas, sin ese rango de 800 a 3.500 euros que no dice nada.

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